ExposicionesAranburu Jauregia

JUAN SAGASTIZABAL - MUNDO NATURAL

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JUAN SAGASTIZABAL - MUNDO NATURAL

Tolosa 20400 Gipuzkoa

Esta exposición reúne pinturas realizadas entre los años 2006 al 2022.

En todas ellas, aunque varíen las escalas y estrategias compositivas, los temas se mantienen. Son imágenes de un microcosmos, reelaboración pictórica de un mundo natural en el que tierra, agua, piedras, vegetación, flores y bichos cuentan pequeñas historias.

Trato de hallar orden, ritmo y armonía en ese mundo de una complejidad inabarcable, transmitir algo del asombro que despierta en mí. Desearía que mis pinturas fueran una celebración de la vida y del enigma de las pequeñas cosas.

Juan Sagastizabal


 PASEO ENTRE LAS PINTURAS DE JUAN SAGASTIZABAL

 Nos asomamos a los cuadros de Juan Sagastizabal, y la primera impresión es la de que estamos frente a un mundo vegetal extraordinariamente intenso, como si perteneciera a la naturaleza de lugares de ensueño o de pesadilla, a una geografía que bien podría haber sido descrita por la literatura fantástica. Pero nos acercamos más, y distinguimos de pronto un insecto, una serpiente o un ratón muerto, y la ventana, el cuadro, se trasforma: hay vida en ese mundo vegetal, vida y muerte, ojos y antenas que vigilan, corazones, corazoncitos, que ya no laten, y la conciencia de ese hecho, del movimiento implícito, nos hace repensar lo que hemos visto. Se trata de nuestro planeta, no de otros; si no de nuestra propia vida, sí de una vida contigua. Volvemos a fijarnos en las plantas y de pronto las reconocemos: ahí está el rosal silvestre, la madreselva, la caléndula. Ah, y el insecto es un saltamontes. Pero esta familiaridad dura lo que el tránsito de un cuadro a otro, de una ventana a otra. Ante el siguiente paisaje, la sensación de extrañeza vuelve a apoderarse de nosotros. Pensamos de nuevo en la naturaleza rara de los cuentos fantásticos. Imaginamos, quizás, que bien podría aparecer allí un animal antiguo; no un pterodáctilo, pero sí un Palaeoxonodon ooliticus, el “ratón” de hace cien millones de años. Gira de nuevo el torno, pasamos otra vez a la fase de reconocimiento, y sí, ahí está el grillo, o está la abeja, o la libélula. Respiramos, es nuestro mundo, es nuestra vida. Y luego, tercer cuadro, cuarto cuadro, quinto cuadro, vuelta a empezar.

 Paseo por entre los cuadros de Juan Sagastizabal: idas y venidas, pequeños sustos, sorpresas. Por cierto, ¿dónde están los humanos? En ninguna parte. Si hubiera humanos en los cuadros, solo tendrían un movimiento de ida. Asimilaríamos la escena, la reconoceríamos, y, probablemente, ya no habría extrañeza, alejamiento, y se rompería el encanto.

Pero seguimos mirando y oímos de pronto a alguien que también está contemplando los cuadros pero no piensa en ventanas, en rectángulos que racionalizan y dominan lo que está al otro lado y es multiforme, si no que piensa en la materia de la que están hechos, y habla del “acrílico”, de la “ impregnación”, de los cinco planos que ve en el cuadro que tiene justo delante, y que luego detecta ritmos y equilibrios. Es el artista Mikel Valverde quien así habla, y es el propio Juan Sagastizabal quien explica y comenta: “Sí, aquí en este extremo tenía esta masa que me desequilibraba”; “ No, no hay líneas ni dibujo previo, prefiero la mancha”; “ Hago siempre un fondo de color, y ese color es el que luego se incorpora a los elementos vegetales”. Recordamos entonces – casi se nos había olvidado- que lo que hay en la ventana es arte, es un lenguaje, y que, al igual que cuando uno lee “campana” ve una campana, lo que ve en un cuadro de Juan Sagastizabal es lo que el pintor ha querido que vea con su “poesía pintada”, con sus pinceladas hechas signo.

Hago un segundo recorrido por la exposición. Me sobreviene la duda. ¿Veo lo que el pintor quiere que vea? No, él no lo pone todo. No podría ser. Caigo en ello cuando empiezan a llegarme recuerdos, ideas, asociaciones con mi propia vida. Es lo propio, lo necesario para que, al cabo, el trabajo del artista adquiera sentido. Toda obra artística, sea un cuadro, un libro o una composicioon﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽posiciadro, un libnroo, lo necesario para que, al cabo, el trabajo del artista adquiera sentido. Toda obra artta Mikelón musical, es un instrumento, un maravilloso artefacto que nos lleva a dar una vuelta, una vuelta por dentro de nosotros mismos. Así las pinturas de Juan Sagastizabal.

Bernardo Atxaga

 

 

Información
16/12/2022 - 04/02/2023
17:30 - 20:30
Periodicidad: Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado
Aranburu Jauregia
Cómo llegar